La primera pregunta que nos hacemos es ¿Qué es el RFID?

El sistema de identificación por radiofrecuencia, más conocido por RFID, acrónimo de su nombre en inglés “radio frequency identification” es una tecnología de identificación automática y captura de datos que, en lugar de utilizar etiquetas impresas con códigos de barras, utiliza etiquetas preparadas para transmitir datos codificados a través de ondas de radio o Bluetooth.

¿Qué necesita un sistema RFID para poder ser utilizado?

Las partes que necesita un sistema de identificación por radiofrecuencia son los mismos que los que actualmente se utilizan para la lectura de códigos de barras:

1.- Una etiqueta especial para el sistema.

Esta etiqueta, además de poder llevar impresiones, consta de un circuito integrado y una antena. El primero es donde se almacenan los datos, y la antena es la que los recibe y transmite. Hay etiquetas activas y pasivas:

Activas: cuentan con batería propia y tienen un gran alcance y pueden emitir señales periódicas, lo que las hace especialmente útiles en tareas de localización.

Pasivas: sin batería propia. Permanecen inactivas hasta que reciben el “estímulo” del lector y emiten su información.

2.- Un lector de Radiofrecuencia.

Este lector, gracias a su componente principal llamado “transceptor”, envía una señal a la etiqueta que la activa y le permite recibir los datos integrados en ella para que el lector los reciba y procese, todo en una misma operación. Pueden ser fijos o móviles.

¿Qué aplicaciones tiene RFID en la gestión logística?

Las aplicaciones en la gestión logística de este sistema de identificación y captura de datos vienen dadas por sus grandes ventajas sobre otros sistemas ya en uso:

“Tener que invertir tiempo en bajar o no, una serie de palés puede depender únicamente de la distancia a la que el lector sea capaz de identificarlos”

“Un mejor seguimiento evita extravíos y ayuda en la prevención del robo”